Bichos más poderosos y letales para la guerra

César Paz-y-Miño. Academia Ecuatorina de Medicina y Genomics Lab.

El Comercio-Conexiones

LAS ARMAS BIOLÓGICAS SON MÁS PELIGROSAS, LETALES Y SELENCIOSAS. CON APOYO EN LA GENÉTICA, CREAN MICRORGANISMOS DISEÑADOS ESPECÍFICAMENTE PARA ELIMINAR INDIVIDUOS O POBLACIONES ENTERAS.


Steven Soderbergh en su película Contagio, ya en 2011 mostraba de manera muy real, cómo puede transmitirse un virus mortal con tan solo tocarse la cara, compartir utensilios, toser o estornudar o por algún contacto personal. El punto central del filme es que los bichos que inician una catástrofe humana, fueron creados en un laboratorio. Aunque de origen natural, el Covid provocó lo que muchas películas y la literatura de ciencia ficción han presagiado: la afectación y hasta posible extinción de la población por microrganismos letales.


La mayor evidencia de lo que un microrganismo puede producir en una población es el contagio de viruela, sarampión, sífilis y gripe a los pueblos nativos de América tras la llegada de los españoles. Según los historiadores, murió el 90% de amerindios quienes, al no haber tenido contacto con tales enfermedades y, por lo tanto no desarrollar inmunidad ante ellas, fueron diezmados.


Los orígenes de los virus pueden ser por adaptación natural o por creación en laboratorio. Se habla de las investigaciones de varias potencias científicas y económicas que prueban o almacenan microrganismos que pueden ser utilizados para una guerra biológica silenciosa y mortífera. Lo que se pretende es el control sobre bichos que produzcan una enfermedad mortal muy rápidamente, que no se propaguen indefinidamente y que ataquen, de ser posible, solo a ciertas poblaciones. Estas características se sustentan en investigaciones genéticas.


Bichos mortales se almacenan en varios países y se manipulan genéticamente para lograr unos mejores y más controlables. Estados Unidos, Francia, Alemania, Reino Unido, Rusia, China, Corea, Egipto, Siria, Irán, Israel, India, Sudáfrica, entre otros, han sido cuestionados mundialmente por tener reservas de organismos para la guerra o el bioterrorismo. A Ucrania se le acusa, según noticias contradictorias, de desarrollar armas biológicas con auspicio del Pentágono con los proyectos UP4, 6 y 8. Todos estos países manifiestan que son para la defensa, por ser más baratos, requerir menor inversión en los laboratorios donde los mantienen e investigan, y porque se camuflan fácilmente.


Los organismos biológicamente aptos para una guerra pueden propagarse por aerosoles, vehículos animales o insectos, alimentos, agua y aire. Cada uno presenta ventajas y desafíos. La mayor preocupación es que se diseminen sin control: por tanto, al investigarlos y manipularlos se pretende que sean autocontrolados, autodestruibles y autolimitantes.


Idealmente, lo que haría eficaz un arma biológica es que sea altamente letal contra el enemigo (seres humanos), que tenga posibilidad de vacuna o tratamiento para uso de los fabricantes en caso de contagio generalizado, y que sea de rápida y limitada expansión. El ejemplo clásico es el ántrax, usado en aerosoles, los contagiados no contagian a otras personas, produce alta mortalidad (90%) y tiene tratamiento antibiótico para los “amigos”.


La tendencia más sofisticada para desarrollar un arma biológica es encontrar maneras de producir microrganismos mediante ingeniería genética con características nuevas, como resistencia a antibióticos o antivirales específicos o microrganismos que alteren la flora bacteriana intestinal normal y determinen la muerte de los individuos.


Se utilizarían los conocimientos de genómica humana para encontrar genes de susceptibilidad a la infección y de esta manera atacar con microrganismos diseñados específicamente para estos individuos o, peor aún, para poblaciones completas con firmas genéticas propias, que permitan a los microrganismos localizar circunscritamente a sus víctimas.


Una manera alternativa de guerra biológica sería producir mediante manipulación genética de bacterias y hongos, toxinas o venenos biológicos altamente letales y que se degraden en tiempos específicos, 24 a 72 horas, luego de eliminar a miles de enemigos.


El problema de la guerra biológica es la falta de control total sobre los microrganismos asesinos. Estos se pueden escapar del radio de acción, pueden mutar y las características nuevas impuestas por la ingeniería genética cambiarían, provocando un desastre para el planeta entero, ya que arremeterían contra toda la población de manera indiscriminada.


Hay una discusión ética sobre el personal que investiga en guerra biológica. Es desalentador para los científicos con ética y moral, que existan otros que investigan formas de muerte microbiológica. Y resulta inmoral e inhumano que gobernantes las utilicen contra determinadas poblaciones. Resurge la vieja discusión de si los conocimientos por sí mismos son peligrosos o los peligrosos son quienes utilizan los conocimientos para la guerra. La sociedad entera debe controlar y denunciar estos experimentos.


Lista de microrganismos letales usados como armas biológicas

VIRUS

BACTERIAS Y RIKETSIAS

HONGOS

ALGAS

viruela, favivirus, arbovirus, nairovirus, ebolavirus, malburgvirus, sars, gripe.

botulismo, ántrax, cólera, leptospira, tularemia, brucelosis, coxiella, burcolderias, shigella, peste, tuberculosis, lepra, tétanos.


Riketsias: tifus, psitacosis.

coccidioidomicosis y otras micotoxinas

Gymnodinium, Pirodinium. Alexandrium,



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