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Rosalind Franklin no se perdió la hélice

hace 6 minutos
4 min de lectura

César Paz-y-Miño. Investigador en Genética y Genómica Médica. Universidad UTE.


Durante medio siglo se repitió que Rosalind Franklin tuvo la doble hélice en las manos y no la vio. Es falso, y ahora hay prueba documental. El mito descansa sobre una escena de The Double Helix (1968): James Watson mira la foto 51, se queda boquiabierto y siente el pulso acelerado. La moraleja implícita era que la imagen hablaba sola y que solo él supo escucharla.


El 5 de octubre de 2026, el historiador Alistair Sponsel y el cristalógrafo Brian Sutton publicaron en el Journal of the History of Biology un análisis que desarma esa versión (1,2). Revisaron los cuadernos de Franklin en Cambridge y la pequeña cámara de latón que usó con su estudiante Raymond Gosling en el King’s College. La clave está en la foto 49, tomada días antes con la misma fibra de ADN hidratado. Esa placa salió defectuosa: el soporte de la película se deslizó dentro de la cámara y el patrón quedó descentrado y cortado en un borde. Aun así, Franklin le dedicó más páginas que a cualquier difractograma previo. Leyó una hélice, midió el paso de cada vuelta, 34 angstroms, y estimó las bases por giro. La foto 51 fue la repetición limpia, hecha para publicar, y apareció en Nature en abril de 1953 (3). Sus notas sobre ella son escasas porque no tenía nada nuevo que anotar.


El hallazgo obliga a una lectura epistemológica. Un difractograma no muestra una hélice como una fotografía muestra un rostro. Es una transformada matemática de la estructura, y esa cruz de manchas solo dice hélice a quien domina la teoría de difracción. Franklin la dominaba. Watson la reconoció en enero de 1953, cuando Maurice Wilkins le enseñó la imagen sin permiso de su autora, porque conocía la teoría que Crick había desarrollado meses antes. El destello que Watson se atribuyó fue la lectura de un dato que Franklin ya había medido.


¿Por qué no publicó en mayo de 1952? Porque hacía lo que exige el método: comparar las dos formas del ADN antes de proponer un modelo. Pasó meses con la forma cristalina, rica en datos, que resultó existir solo en el laboratorio. Fue una decisión razonable que el tiempo volvió costosa. Tampoco cabe el revisionismo inverso: el modelo de dos cadenas antiparalelas con bases apareadas, capaz de explicar la copia del material genético, fue mérito de Watson y Crick y fue más allá de lo que Franklin había resuelto. En 2023, Matthew Cobb y Nathaniel Comfort ya habían mostrado, con una carta y un borrador periodístico de 1953, que Franklin fue socia en pie de igualdad de un cuarteto, no una víctima pasiva (4).


Franklin murió de cáncer en 1958. No pudo responder al libro de Watson ni recibir el Nobel de 1962, que no se concede de forma póstuma. Watson murió el 6 de noviembre de 2025, a los 97 años, con la reputación dañada por sus dichos racistas y sexistas (5). No alcanzó a leer la refutación de su propio relato.


El caso no pertenece al pasado. En Ecuador, las mujeres son cerca del 41 % de quienes investigan, pero apenas el 18 % ocupa cargos de responsabilidad (6). Producen datos; otros firman la narrativa. La foto 49 enseña algo incómodo: el crédito científico no se pierde solo por apropiación, también por relato, y el relato lo escribe quien sobrevive, publica y controla la memoria institucional. ¿Cuántas fotos 49 duermen hoy en nuestros cuadernos de laboratorio, esperando que alguien se tome la molestia de leerlas?


Figura. Cómo se «ve» una hélice con rayos X. Cuando un haz de rayos X atraviesa una fibra de ADN, choca con sus átomos, se desvía y deja en la película un patrón de manchas. Si la molécula tiene forma de espiral, las manchas dibujan una cruz. (a) La foto 49 salió defectuosa: una pieza interna de la cámara se corrió, el centro quedó desplazado y se perdió un borde. Aun así, Franklin la usó para medir la hélice. Cada vuelta completa mide 34 angstroms, unas 20.000 veces menos que el grosor de un cabello. (b) La foto 51 repite la toma con la misma muestra, ya centrada y completa, para publicarla. La distancia entre las filas de manchas da la longitud de cada vuelta. Las dos manchas intensas de arriba y abajo indican que las bases se apilan cada 3,4 angstroms, diez por vuelta. La fila que falta se explica porque son dos cadenas desfasadas. (c) Del dato al relato: Franklin midió en 1952, Watson vio la foto 51 en 1953 y en 1968 contó la historia a su manera. En 2026, los cuadernos de Franklin corrigen esa versión.

Los paneles a y b son simulaciones elaboradas para este artículo y no reproducen las fotografías originales, que se conservan en los archivos del King’s College de Londres. Fuente: Sponsel A, Sutton B. J Hist Biol. 2026. Elaboración: C. Paz-y-Miño.


Referencias

  1. Sponsel A, Sutton B. Photograph 49 is the key to understanding the history of Rosalind Franklin’s DNA Photograph 51. J Hist Biol. 2026. doi:10.1007/s10739-026-09866-7

  2. Appenzeller T. How did Rosalind Franklin miss the helix in her iconic DNA image? She didn’t. Science. 2026;394(6820).

  3. Franklin RE, Gosling RG. Molecular configuration in sodium thymonucleate. Nature. 1953;171:740-1.

  4. Cobb M, Comfort N. What Rosalind Franklin truly contributed to the discovery of DNA’s structure. Nature. 2023;616:657-60.

  5. James Watson, who helped discover the structure of DNA, is dead at age 97. Scientific American [Internet]. 2025 nov [citado 10 oct 2026]. Disponible en: https://www.scientificamerican.com/article/james-watson-co-discoverer-of-dna-dead-at-97/

  6. Científicas de Ecuador podrán participar por primera vez en premio de 10 mil dólares de la Unesco. Vistazo [Internet]. 2024 [citado 10 oct 2026]. Disponible en: https://www.vistazo.com/actualidad/nacional/cientificas-de-ecuador-podran-participar-por-primera-vez-en-premio-de-10-mil-dolares-de-la-unesco-EF7700053

 

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