Terapia genética celular logra “reiniciar” el sistema inmune en enfermedades autoinmunes graves
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César Paz-y-Miño. Investigador en Genética y Genómica Médica. Universidad UTE. Quito.

Un avance clínico importante se reportó en la revista Med, y hace referencia a una terapia celular basada en linfocitos CAR-T dirigidos contra el gen CD19, que logró inducir remisión completa en una paciente en que coexistían tres enfermedades autoinmunes severas y resistentes a tratamiento: anemia hemolítica autoinmune, púrpura trombocitopénica y síndrome antifosfolípido. Las tres son de origen poligénico con genes clave involucrados, aunque el sídrome antifosfolipídico tiene herencia dominante (OMIM 107320).
La intervención no solo eliminó los síntomas, sino que produjo un fenómeno más profundo: un “reseteo” del sistema inmunológico. Tras la terapia, las células B, reguladas por redes génicas que incluyen genes PAX5, BLK, BANK1 y TNFSF13B, fueron completamente eliminadas y posteriormente regeneradas en un estado funcionalmente “límpido”, sin memoria patológica.
Desde una perspectiva genética, el hallazgo sugiere que estas enfermedades no son irreversibles, sino el resultado de una programación defectuosa del repertorio inmunológico, donde genes de predisposición como HLA-DRB1, HLA-DQB1 y reguladores de tolerancia como FCGR2B, permiten la emergencia de clones autorreactivos. Al eliminar estos linajes celulares alterados, la terapia permite reconstruir un sistema inmune más tolerante, modificando de facto la expresión funcional del genoma inmunitario.
El efecto observado, normalización de anticuerpos, recuperación hematológica y desaparición de trombosis, refleja la interrupción de procesos moleculares mediados por genes como AICDA (hipermutación somática) y PRDM1 (diferenciación plasmática), clave en la producción de autoanticuerpos.
Aunque se trata de un solo caso, el estudio abre una nueva frontera: la posibilidad de tratar enfermedades autoinmunes no solo con fármacos, sino mediante ingeniería celular capaz de reconfigurar la arquitectura genética funcional del sistema inmune.
De todas maneras, se requieren ensayos clínicos amplios, pero este enfoque podría marcar el inicio de una medicina donde la genética operativa, más que la farmacología clásica, sea el eje terapéutico.


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